Curso de Preparación para el TOEFL
Lección 31: TOEFL Reading

TOEFL Reading
Sample #7

William Lloyd Garrison
By: Archibald H. Grimke

Archimedes with his lever desired a place to stand that he might move the world of matter. [William Lloyd] Garrison with his paper, having found a place for his feet, demonstrated speedily his ability to push from its solid base the world of mind. His plan was very simple, viz., to reveal slavery as it then existed in its naked enormity, to the conscience of the North, to be « as harsh as truth and as uncompromising as justice. » And so, week after week, he packed in the columns of the Liberator facts, the most damning facts, against slaveholders, their cruelty and tyranny. He painted the woes of the slaves as if he, too, had been a slave. For the first time the masters found a man who rebuked them as not before had they been rebuked. Others may have equivocated, but this man called things by their proper names, a spade, a spade, and sin, sin. Others may have contented themselves with denunciations of the sins and with excuses for the sinner, as a creature of circumstances, the victim of ancestral transgressions, but this man offered no excuses for the slave-holding sinner. Him and his sin he denounced in language, which the Eternal puts only into the mouths of His prophets.
It was, as he had said, « On this subject I do not wish to think, or speak, or write, with moderation. » The strength and resources of his mother-tongue seemed to him wholly inadequate for his needs, to express the transcendent wickedness of slave-holding. All the harsh, the stern, the terrible and tremendous energies of the English speech he drew upon, and launched at slaveholders. Amid all of this excess of the enthusiast there was the method of a calculating mind. He aimed to kindle a conflagration because he had icebergs to melt. « The public shall not be imposed upon, » he replied to one of his critics, « and men and things shall be called by their right names. I retract nothing, I blot out nothing. My language is exactly such as suits me; it will displease many, I know; to displease them is my intention. » He was philosopher enough to see that he could reach the national conscience only by exciting the national anger. It was not popular rage, which he feared but popular apathy. If he could goad the people to anger on the subject of slavery he would soon be rid of their apathy. And so week after week he piled every sort of combustible material, which he was able to collect on board the Liberator and lighting it all, sent the fiery messenger blazing among the icebergs of the Union. Slaveholders were robbers, murderers, oppressors; they were guilty of all the sins of the decalogue, were in a word the chief of sinners. At the same moment that the reformer denied their right of property in the slave, he attacked their character also, held them up in their relation of masters to the reprobation of the nation and of mankind as monsters of injustice and inhumanity. The tone which he held toward them, steadily, without shadow of change, was the tone of a righteous man toward the workers of iniquity. The indifference, the apathy, the pro-slavery sympathy and prejudice of the free States rendered the people of the North hardly less culpable.

William Lloyd Garrison
Por: Archibald H. Grimke

Arquímedes con su palanca deseaba un lugar para apoyarse para poder mover el mundo de la materia. [William Lloyd] Garrison con su periódico, después de haber encontrado un lugar para sus pies, demostró rápidamente su capacidad de empujar desde su base sólida el mundo de la mente. Su plan era muy simple, a saber, revelar la esclavitud tal como existía en su enorme desnudez, a la conciencia del Norte, ser « tan dura como la verdad y tan intransigente como la justicia ». Y así, semana tras semana, empacó en las columnas de los hechos del Libertador, los hechos más condenatorios, contra los esclavistas, su crueldad y su tiranía. Pintó las penas de los esclavos como si él también hubiera sido un esclavo. Por primera vez, los maestros encontraron a un hombre que los reprendió como nunca antes habían sido reprendidos. Otros pueden haberse equivocado, pero este hombre llamó a las cosas por su nombre, una pala, una pala, y el pecado, el pecado. Otros pueden haberse contentado con denuncias de los pecados y con excusas para el pecador, como criatura de las circunstancias, víctima de transgresiones ancestrales, pero este hombre no ofreció excusas para el pecador esclavista. Él y su pecado se denunciaron en el lenguaje, que el Eterno pone solo en la boca de sus profetas.
Era, como él había dicho, « sobre este tema no deseo pensar, hablar o escribir con moderación ». La fuerza y ​​los recursos de su lengua materna le parecían totalmente inadecuados para sus necesidades, para expresar la perversidad trascendente de la esclavitud. Todas las energías duras, severas y tremendas del habla inglesa que él utilizó y lanzó contra los esclavistas. En medio de todo este exceso del entusiasta estaba el método de una mente calculadora. Quería encender un incendio porque tenía icebergs que derretir. « No se le impondrá al público », respondió a uno de sus críticos, « y los hombres y las cosas se llamarán por sus nombres correctos. No me retracto de nada, no borro nada. Mi lenguaje es exactamente el que me conviene; Desilusionaré a muchos, lo sé, desagradarlos es mi intención « . Fue lo suficientemente filósofo como para ver que podía alcanzar la conciencia nacional solo excitando la ira nacional. No era la ira popular, lo que temía sino la apatía popular. Si pudiera enojar a la gente con el tema de la esclavitud, pronto se desharía de su apatía. Y así, semana tras semana, acumuló todo tipo de material combustible, que pudo recoger a bordo del Libertador y encenderlo todo, envió al ardiente mensajero ardiendo entre los icebergs de la Unión. Los esclavistas eran ladrones, asesinos, opresores; eran culpables de todos los pecados del decálogo, eran en una palabra el jefe de los pecadores. En el mismo momento en que el reformador negó su derecho de propiedad en el esclavo, atacó también a su carácter, los retuvo en su relación de maestros con la reprobación de la nación y de la humanidad como monstruos de injusticia e inhumanidad. El tono que sostenía hacia ellos, constantemente, sin sombra de cambio, era el tono de un hombre justo hacia los trabajadores de la desigualdad. La indiferencia, la apatía, la simpatía y el prejuicio a favor de la esclavitud de los Estados libres hicieron a la gente del Norte apenas menos culpable.

Preguntas del Examen

Ejercicio 1

Ejercicio 2

Ejercicio 3

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